El inicio del curso escolar es un buen momento para preparar mochilas, horarios y rutinas. También puede ser una excelente oportunidad para conocer cómo está utilizando tu hijo su visión y su audición durante el aprendizaje.
Introducción
Cada septiembre miles de familias preparan con ilusión el comienzo de un nuevo curso escolar. Libros, mochilas, uniformes, material escolar, nuevas rutinas… Todo parece listo para volver al colegio.
Sin embargo, hay un aspecto que muchas veces pasa desapercibido y que puede influir de forma importante en la experiencia escolar de un niño: cómo utiliza su visión y su audición para aprender.
Cuando un niño tiene dificultades para leer, escribir, mantener la atención o seguir el ritmo de la clase, es frecuente pensar que necesita esforzarse más, que aún debe madurar o que simplemente tiene menos interés por determinadas materias. En muchas ocasiones estas explicaciones son correctas. Pero otras veces existen factores que no son tan evidentes y que pueden estar aumentando el esfuerzo necesario para aprender.
Por ejemplo, un niño puede tener una buena agudeza visual y, sin embargo, presentar dificultades para coordinar ambos ojos durante la lectura. Del mismo modo, puede oír correctamente y necesitar apoyo para procesar con eficacia la información auditiva cuando hay ruido o varias personas hablando al mismo tiempo.
Comprender estas diferencias permite mirar el aprendizaje desde una perspectiva más amplia y respetuosa con el desarrollo de cada persona.
En este artículo te explicamos por qué una valoración visual y auditiva antes del inicio del curso puede aportar información valiosa, qué señales conviene observar y cómo un enfoque interdisciplinar puede ayudar a comprender mejor las necesidades de cada niño.
¿Por qué algunos niños se esfuerzan mucho y, aun así, les cuesta aprender?
Todos conocemos niños que parecen aprender con facilidad y otros que necesitan dedicar mucho más tiempo para conseguir los mismos resultados.
Esto no significa necesariamente que unos sean más inteligentes que otros.
Aprender es un proceso complejo en el que intervienen múltiples factores: el desarrollo neurológico, el lenguaje, la atención, el movimiento, la memoria, las emociones, la motivación, el entorno familiar y, por supuesto, la manera en la que el cerebro recibe e interpreta la información que llega a través de la visión y de la audición.
Cuando alguno de estos procesos requiere un esfuerzo adicional, tareas aparentemente sencillas pueden convertirse en un verdadero desafío.
Por ejemplo:
- Leer una página puede requerir una concentración extraordinaria.
- Copiar de la pizarra puede resultar mucho más lento de lo esperado.
- Mantener la atención durante una explicación larga puede ser muy difícil.
- Comprender una consigna con varios pasos puede exigir repetir mentalmente la información varias veces.
Con el paso del tiempo, este esfuerzo continuado puede traducirse en cansancio, frustración, pérdida de confianza o rechazo hacia determinadas actividades escolares.
Por eso, antes de atribuir las dificultades exclusivamente a la falta de atención, al desinterés o a la falta de estudio, resulta conveniente preguntarse si existe algún aspecto del desarrollo que merece ser valorado con mayor profundidad.
La visión es mucho más que ver bien
Cuando pensamos en la visión solemos asociarla a la capacidad para distinguir letras pequeñas o identificar objetos situados a cierta distancia. Sin embargo, el aprendizaje requiere mucho más que una buena agudeza visual.
Para leer, escribir, copiar de la pizarra o realizar actividades de cerca, el sistema visual debe coordinar numerosas funciones que trabajan de forma conjunta.
Enfoque visual
Los ojos necesitan enfocar con rapidez y mantener una imagen nítida durante toda la actividad.
Cuando esta capacidad no resulta suficientemente eficaz pueden aparecer visión borrosa intermitente, fatiga visual o necesidad de acercarse demasiado al papel.
Coordinación entre ambos ojos
Los dos ojos deben trabajar como un único equipo.
Esta coordinación permite mantener una visión estable y cómoda durante la lectura y otras tareas escolares.
Cuando aparecen dificultades, algunos niños pueden perder la línea al leer, cerrar un ojo, mover excesivamente la cabeza o cansarse con facilidad.
Movimientos oculares
Leer implica realizar cientos de pequeños movimientos oculares de gran precisión.
Estos movimientos permiten avanzar por el texto, localizar la siguiente palabra y cambiar la mirada de la pizarra al cuaderno.
Cuando no son suficientemente eficaces, la lectura puede hacerse más lenta y requerir un esfuerzo considerable.
Percepción visual
Una vez recibida la información, el cerebro necesita interpretarla correctamente.
Reconocer formas, diferenciar letras semejantes, comprender relaciones espaciales o recordar secuencias visuales son habilidades esenciales para muchas tareas escolares.
Escuchar no es solo oír: la audición también forma parte del aprendizaje
Cuando pensamos en la audición solemos asociarla a la capacidad para oír sonidos. Sin embargo, igual que ocurre con la visión, oír y escuchar no son exactamente lo mismo.
Un niño puede tener una audición normal y, aun así, encontrar dificultades para interpretar, organizar o recordar la información que recibe a través del oído. En el aula esto puede traducirse en un mayor esfuerzo para seguir explicaciones, comprender instrucciones o mantener la atención cuando existen ruidos de fondo.
Por eso, cuando hablamos de aprendizaje, no solo es importante comprobar que el oído funciona correctamente. También es necesario comprender cómo procesa el cerebro esa información.
Durante una jornada escolar un niño escucha continuamente: la voz del profesor, las intervenciones de sus compañeros, las indicaciones para realizar una actividad o las explicaciones de un nuevo contenido. Para aprender necesita seleccionar la información importante, ignorar los estímulos irrelevantes, comprender el mensaje y recordarlo el tiempo suficiente para ponerlo en práctica.
Todo este proceso ocurre en apenas unos segundos y requiere una gran coordinación entre diferentes funciones del sistema nervioso.
Algunas habilidades auditivas que intervienen en el aprendizaje
Entre las capacidades que ayudan a un niño a desenvolverse con comodidad en el entorno escolar destacan:
- Discriminación auditiva: distinguir sonidos y palabras parecidas.
- Memoria auditiva: recordar instrucciones y secuencias verbales.
- Atención auditiva: centrarse en la información importante, incluso cuando hay ruido.
- Comprensión auditiva: interpretar correctamente lo que se escucha y darle significado.
- Localización del sonido: identificar de dónde procede una voz o un estímulo sonoro.
Cuando alguna de estas habilidades necesita apoyo, actividades tan cotidianas como seguir una explicación, participar en una conversación o aprender un nuevo concepto pueden requerir un esfuerzo mucho mayor.
Señales que pueden indicar que conviene realizar una valoración
Todos los niños tienen días mejores y peores. Que aparezca alguna de estas situaciones de forma puntual no significa necesariamente que exista una dificultad.
Sin embargo, cuando varias de ellas se mantienen en el tiempo o generan preocupación en la familia o en el colegio, puede ser recomendable consultar con un equipo especializado.
Relacionadas con la visión
- Se acerca mucho al papel cuando lee o escribe.
- Pierde la línea con frecuencia durante la lectura.
- Utiliza el dedo para seguir el texto.
- Se salta palabras o relee varias veces la misma frase.
- Se queja de dolor de cabeza o cansancio visual.
- Copia lentamente de la pizarra.
- Invierte letras o números de forma persistente.
- Evita las tareas de lectura o escritura.
Relacionadas con la audición
- Parece no escuchar cuando se le habla.
- Necesita que le repitan las instrucciones con frecuencia.
- Se distrae fácilmente cuando hay ruido.
- Confunde palabras que suenan de forma parecida.
- Tiene dificultades para seguir conversaciones en grupo.
- Olvida instrucciones largas con facilidad.
Relacionadas con el aprendizaje
- Necesita mucho más tiempo que otros niños para terminar los deberes.
- Se esfuerza mucho, pero los resultados no reflejan ese trabajo.
- Presenta rechazo hacia la lectura.
- Se frustra con facilidad ante tareas escolares.
- Parece perder la confianza en sus propias capacidades.
La importancia de una mirada interdisciplinar
Cada niño es diferente.
Dos niños pueden presentar exactamente la misma dificultad para leer y, sin embargo, necesitar apoyos completamente distintos.
Por eso, en SYEI entendemos que el primer paso no consiste en buscar un tratamiento, sino en comprender qué está ocurriendo.
Nuestro modelo de trabajo se basa en una visión interdisciplinar, donde diferentes profesionales comparten información y construyen conjuntamente una comprensión global de la persona.
Dependiendo de las necesidades de cada caso, pueden participar profesionales de:
- Terapia Visual.
- Logopedia.
- Psicología.
- Psicopedagogía.
- Reeducación Auditiva.
- Fisioterapia.
- Terapia Ocupacional.
- Integración del Movimiento.
- Rehabilitación Visual en personas con daño cerebral adquirido.
En bebés y niños pequeños, cuando la valoración lo aconseja, el equipo también puede integrar el Método Padovan®, un enfoque que busca favorecer el desarrollo neurofuncional respetando el ritmo individual de cada niño.
Esta manera de trabajar permite diseñar intervenciones personalizadas y coordinadas, evitando que cada profesional actúe de forma aislada y favoreciendo un acompañamiento más coherente y eficaz.
¿Por qué realizar una valoración antes del inicio del curso?
El comienzo del curso escolar es una etapa de adaptación. Los niños cambian de profesores, de compañeros, de rutinas y, en muchos casos, también aumentan las exigencias académicas.
Cuando un niño inicia esta nueva etapa con dificultades visuales, auditivas o relacionadas con otras funciones implicadas en el aprendizaje, el esfuerzo necesario para seguir el ritmo de la clase puede incrementarse desde los primeros días.
Por ello, realizar una valoración antes del inicio del curso puede aportar varias ventajas:
- Conocer mejor cómo aprende cada niño.
- Detectar posibles dificultades funcionales que pueden influir en el aprendizaje.
- Diseñar estrategias adaptadas antes de que aparezcan situaciones de frustración.
- Favorecer una mejor coordinación entre la familia, el colegio y los profesionales que acompañan al niño.
- Comenzar el curso con mayor tranquilidad y confianza.
Es importante insistir en una idea:
Una valoración no busca encontrar problemas donde no los hay.
Su finalidad es comprender mejor a la persona para ofrecerle el apoyo que realmente necesita, si es que lo necesita.
En SYEI podemos ayudarte
El comienzo del curso escolar representa una nueva oportunidad para aprender, crecer y descubrir nuevas capacidades.
Cuando un niño encuentra dificultades, el primer paso no debería ser buscar una etiqueta, sino comprender qué está ocurriendo y cómo podemos ayudarle de la manera más respetuosa posible.
La visión, la audición, el movimiento, el lenguaje, las emociones y el entorno forman parte de un mismo proceso.
Observarlos de forma integrada permite entender mejor las necesidades de cada persona y ofrecer respuestas más ajustadas.
En ocasiones, una valoración realizada en el momento adecuado puede aportar la tranquilidad necesaria para iniciar el curso con confianza y con una mayor comprensión de cómo aprende cada niño.
Porque, antes que dificultades, en SYEI vemos personas.
Y creemos que cada persona merece ser escuchada, comprendida y acompañada desde una mirada integral.
Pedir cita en Las Rozas
Si quieres pedir una primera cita o resolver dudas sobre una valoración antes del inicio de curso, contacta con nosotros.
Dirección: Avenida del Polideportivo, 1, Las Rozas – Madrid
Teléfono: (+34) 91 724 20 30
WhatsApp: (+34) 683 566 412
Email: hola@saludyeducacionintegrales.org
Preguntas frecuentes
¿Mi hijo ve bien si ha pasado la revisión del colegio?
Las revisiones escolares son muy importantes porque permiten detectar numerosas alteraciones visuales relacionadas con la salud ocular y la agudeza visual. Sin embargo, algunas habilidades visuales implicadas en el aprendizaje —como la coordinación entre ambos ojos, los movimientos oculares o determinadas funciones perceptivas— pueden requerir una valoración específica cuando existen dificultades persistentes.
¿Puede una dificultad visual parecer un problema de atención?
En algunos casos, sí. Cuando leer, escribir o copiar de la pizarra exige un esfuerzo muy elevado, el niño puede perder la concentración con mayor facilidad. Por eso es recomendable valorar todos los factores implicados antes de atribuir las dificultades exclusivamente a un problema de atención.
¿Escuchar bien significa comprender bien?
No necesariamente.
La audición y el procesamiento auditivo son procesos diferentes. Una persona puede oír correctamente y, sin embargo, necesitar más tiempo o más apoyo para interpretar la información que recibe a través del oído, especialmente en ambientes con ruido o cuando las instrucciones son complejas.
¿En SYEI solo atendéis a niños?
No.
Aunque una parte importante de nuestro trabajo está relacionada con la infancia y el aprendizaje, acompañamos a personas durante todas las etapas de la vida.
Trabajamos con bebés, niños, adolescentes, adultos y personas mayores.
Además, contamos con una línea específica de rehabilitación visual para personas con daño cerebral adquirido, dirigida a quienes han sufrido un ictus, un traumatismo craneoencefálico u otras lesiones neurológicas que afectan a la función visual.