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Daño cerebral y visión en Las Rozas | Valoración visual | SyEi

Después de un daño cerebral, ver claro no siempre significa ver bien. Tras un ictus, un traumatismo craneoencefálico, una cirugía, una falta de oxígeno u otras lesiones neurológicas, pueden aparecer cambios visuales que influyen en la lectura, la orientación, el equilibrio o la seguridad al caminar, incluso cuando la persona no dice claramente “veo mal” o cuando una revisión básica no parece explicar todo lo que está pasando.

La visión no depende solo de los ojos. Los ojos captan la información, pero el cerebro la organiza, la interpreta y la utiliza para movernos, calcular distancias, mantener la atención, reconocer objetos y desenvolvernos en el día a día. Por eso, después de un daño cerebral, puede haber dificultades visuales que afecten a la vida diaria y al proceso de rehabilitación, aunque la agudeza visual sea aparentemente buena.

 

Qué síntomas pueden tener relación con la visión

Después de un daño cerebral, algunas dificultades se interpretan como problemas de equilibrio, concentración, coordinación o cansancio general, cuando en realidad pueden tener una base visual importante. Entre las señales más habituales están:

  • Visión borrosa o doble.
  • Dificultad para enfocar.
  • Cansancio al leer.
  • Dolor de cabeza.
  • Sensibilidad a la luz.
  • Mareo en lugares con mucho movimiento.
  • Tropiezos.
  • Inseguridad al bajar escaleras.
  • Sensación de agobio en supermercados o centros comerciales.
  • Dificultad para encontrar objetos.
  • Fatiga mental en tareas aparentemente sencillas.

Muchas veces la persona lo expresa de otra manera: 

  • Me canso enseguida
  • Me mareo cuando hay mucha gente
  • Me cuesta encontrar las cosas
  • No puedo leer como antes
  • Me tropiezo más
  • Me siento inseguro al moverme. 

Cuando estas frases se repiten, conviene valorar si el sistema visual está participando en ese malestar o en esa pérdida de autonomía.

 

Evaluación visual relacionada con lectura y movimientos oculares
Algunas dificultades de lectura o mareo pueden tener un componente visual

Por qué revisar la visión puede ayudar en la rehabilitación

La información visual participa en actividades tan básicas como caminar, leer, escribir, orientarse en el espacio, reconocer caras, coordinar movimientos o sostener la atención. Si existe una dificultad visual no detectada, el proceso de rehabilitación puede hacerse más lento, más cansado y más frustrante para la persona y para su familia. De hecho, distintas revisiones y guías clínicas señalan que los déficits visuales no reconocidos tras un daño cerebral adquirido pueden afectar a la rehabilitación y que una valoración temprana ayuda a orientar mejor el abordaje.

Revisar la visión no sustituye a neurología, oftalmología, fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia o neuropsicología. Al contrario: puede complementar el trabajo del equipo, facilitar adaptaciones más precisas y ayudar a entender por qué ciertas tareas resultan especialmente difíciles. 

Enfoque interdisciplinar

Qué se observa en una valoración visual funcional

Una valoración visual funcional no consiste solo en comprobar si la persona necesita gafas. También permite analizar cómo trabajan ambos ojos, cómo se mueven, cómo responde el enfoque en cerca, si existe visión doble, si puede haber pérdida de campo visual y cómo influye la visión en tareas cotidianas como leer, desplazarse o mantener la atención. Esta parte encaja muy bien con vuestra propia página de servicio, donde ya describís una evaluación optométrica integral que no se limita a la agudeza visual y que tiene en cuenta cómo se usa la visión en la vida diaria. 

Evaluación optométrica integral

En algunos casos, la valoración puede orientar adaptaciones, recomendaciones para el entorno, ayudas ópticas, derivación médica cuando haga falta o un plan de rehabilitación visual individualizado si está indicado. La idea no es prometer resultados universales, sino entender mejor qué está ocurriendo y ayudar a la persona a ganar seguridad, confort y funcionalidad según su situación concreta. 

Valoración visual funcional dentro de un abordaje interdisciplinar
La valoración visual ayuda a orientar mejor el tratamiento

Cuándo merece la pena dar el paso

Si tú o un familiar habéis notado cambios en la lectura, en el equilibrio, en la tolerancia a la luz, en la orientación, en la seguridad al caminar o en la capacidad para realizar actividades cotidianas después de un daño cerebral, revisar la visión puede ser una pieza importante dentro del proceso de recuperación. En SyEi, este enfoque encaja con una mirada global e interdisciplinar del bienestar y del funcionamiento diario.

Si quieres valorar vuestro caso, podéis pedir cita en vuestro centro de Las Rozas.

Pedir cita

Nuestro centro en Las Rozas

Preguntas frecuentes

¿Se puede tener buena agudeza visual y aun así notar problemas visuales tras un daño cerebral?

Sí. En daño cerebral adquirido pueden aparecer dificultades relacionadas con movimientos oculares, campos visuales, coordinación binocular, procesamiento visual o sensibilidad a la luz que no siempre se explican solo por “ver más o menos letras” en una prueba básica.

¿Una valoración visual funcional sustituye a la revisión oftalmológica?

No. Son planos complementarios. La oftalmología aborda la parte médica ocular y la valoración funcional ayuda a entender cómo está utilizando la persona su visión en tareas reales de cada día.

¿Cuándo conviene pedir ayuda?

Cuando los síntomas persisten, interfieren en la lectura, la movilidad, la orientación, la atención o la autonomía, o cuando la familia percibe cambios que no terminan de explicarse por otras causas.

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